lunes, 31 de marzo de 2014

¿Quién diseña mi plan de desarrollo de liderazgo? ¿La organización o yo?

Anteriormente mucha gente esperaba que sus líderes o el departamento de Recursos Humanos de su organización le dijeran en que programas o procesos de formación tenían que participar para desarrollarse. Eso está cambiando. Muchas organizaciones hoy están delegando o compartiendo la responsabilidad con su gente sobre el desarrollo. En el argot moderno del desarrollo de liderazgo algunos autores están hablando del desarrollo de culturas con “Autonomía del Desarrollo", que no es más que la auto-activación responsable hacia el aprendizaje de lo que se necesita para cumplir efectivamente con su rol de liderazgo. Las organizaciones de hoy quieren ver personas más activa, crítica y conscientemente decidiendo sobre su formación, su futuro en la organización y su desarrollo. Con expectativas de que mientras más alto el nivel de responsabilidad de una persona en una organización, más autonómico ha de ser su plan de desarrollo y mayor apoyo ha de prestar para el diseño del plan de desarrollo de otros.

Ahora bien, un dilema que surge es, ¿Hasta qué punto cada persona en la organización tiene la capacidad de saber que necesita para desarrollarse? Este dilema incluso se amplifica al considerar los detalles de las intervenciones a tomar en formación (tema, duración, proveedor, fecha, etc.), las  experiencias de aprendizaje a inducir (Ejm. viajes, proyectos retadores, etc.), y las particularidades de cada uno, es decir, reconocer que no todos se desarrollan igual (ni al mismo ritmo, ni a través de los mismos mecanismos). En vista de lo anterior, es posible concluir que quizás sean solo algunos pocos los que puedan diseñar e implementar solos su plan, y por consiguiente les convenga diseñarlo con el apoyo sabio y estratégico de otros líderes y de los expertos en la organización. En este sentido, la sabiduría consiste en escuchar a muchos, escudriñar diversas perspectivas y tomar lo bueno en pro de diseñar un rumbo específico de acción para el desarrollo de habilidades de liderazgo. En ocasiones la organización proveerá todas las iniciativas necesarias y en otras quizás corresponda confeccionarlas afuera de ella. Lo importante es tomar las riendas del proceso y reconocer que no se trata solo de autonomía o dependencia, sino de lograr confeccionar un esquema colaborativo que logre desarrollar las habilidades necesarias para producir los resultados necesarios en esta compleja era.

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